La tormenta
En una tormenta, se asoma el chajá. Su grito perturba el sonido sutil del viento que ronronea y silva. Los pasajes oscuros se funden con la misteriosa noche, se perciben los olores, la magnolia asoma con su blancura desplegando sus grandes pétalos.
De repente, se asoma desde el follaje un piquito. Camina, sale el tero, emite su sonoro grito…tero-tero-tero, se esconde.
Quizás las primeras gotas lo asustan. La tormenta ya está, los refucilos, el trueno,. La lluvia despiadada y poética hará lo demás.
MARIA ROSA FIORINO
domingo, 14 de septiembre de 2008
Eduardo Gragmegner
Llanura seca, sin pastos
Sin pájaros, sin animales
Todo muerto
Ni árboles, ni flores, ni nada
De nada.
Sólo el sol abrasador,
Ni nubes.
Solo tierra suelta aquí
Y allá tierra dura
Como granito
Grietas por doquier
Desolación
¡Pobre Pampa Mía!
Eduardo Gragmegner
Sin pájaros, sin animales
Todo muerto
Ni árboles, ni flores, ni nada
De nada.
Sólo el sol abrasador,
Ni nubes.
Solo tierra suelta aquí
Y allá tierra dura
Como granito
Grietas por doquier
Desolación
¡Pobre Pampa Mía!
Eduardo Gragmegner
María Rosa Fiorino
Estamos reunidos en la Escuela Técnica, escribo estas primeras líneas ( hace tanto tiempo que no lo hago) que saldrá algo trascendente.
Quizá no ¡qué importa!
Lo ideal es esta reunión en la que participo: los chicos, la escuela. ¿Cuántos recuerdos?
Los abuelos, cuánta vida, cuánto recorrido ¿ qué sencillo y a la vez que enriquecedora reunión?
El empezar: los chicos y el atardecer; y anocheciendo, los abuelos, juntos, transitando el mismo camino. La esperanza, el futuro, la experiencia y alguna sabiduría. Juntos!
María Rosa Fiorino
Quizá no ¡qué importa!
Lo ideal es esta reunión en la que participo: los chicos, la escuela. ¿Cuántos recuerdos?
Los abuelos, cuánta vida, cuánto recorrido ¿ qué sencillo y a la vez que enriquecedora reunión?
El empezar: los chicos y el atardecer; y anocheciendo, los abuelos, juntos, transitando el mismo camino. La esperanza, el futuro, la experiencia y alguna sabiduría. Juntos!
María Rosa Fiorino
Sara Florentín
Era de noche, iba caminando barranca abajo y llegué al muelle en busca de paz.
Eso sentí con la frescura del agua del río, con el vuelo de los pájaros nocturnos.
Mirando el cielo veo las estrellas como luces plateadas, esas pequeñas luces dispersas en el infinito me transformó en un ser que puede brillar y guiar a otro ser que sufre las tormentas de la vida y borrar la negra idea de la muerte, llevar un alivio.
Seguiré mirando el río que corre y nunca se detiene y da vida como nuestra sangre en nuestro cuerpo.
SARA FLORENTÏN
Abuela Sustituta
Eso sentí con la frescura del agua del río, con el vuelo de los pájaros nocturnos.
Mirando el cielo veo las estrellas como luces plateadas, esas pequeñas luces dispersas en el infinito me transformó en un ser que puede brillar y guiar a otro ser que sufre las tormentas de la vida y borrar la negra idea de la muerte, llevar un alivio.
Seguiré mirando el río que corre y nunca se detiene y da vida como nuestra sangre en nuestro cuerpo.
SARA FLORENTÏN
Abuela Sustituta
Yanet Rodriguez
La lluvia
La lluvia que bendice
el paisaje que existe en mi mente
recorre sus montañas y
bañan las flores
que despiden aromas deleitosos
Los animales que habitan en él
disfrutan esta bendición
con extremo júbilo
Los pájaros endiablados y temerosos
huyen del agua
Así se viven los días de lluvia
en el paisaje imaginario
que sólo existe en mi mente.
Yanet Rodriguez
La lluvia que bendice
el paisaje que existe en mi mente
recorre sus montañas y
bañan las flores
que despiden aromas deleitosos
Los animales que habitan en él
disfrutan esta bendición
con extremo júbilo
Los pájaros endiablados y temerosos
huyen del agua
Así se viven los días de lluvia
en el paisaje imaginario
que sólo existe en mi mente.
Yanet Rodriguez
Enriqueta Barone
Abuela Sustituta
Nadie me escribe poemas
Sin embargo los recibo
y me siento tan plena
Al encontrarlos escrito
en la mirada serena
de los alumnos que asisten
a los cursos de la escuela
En la mirada de esos jóvenes
advierto asombro al principio
más luego, hasta cariño
Como abuela me ofrecí
pues ése era el tema
y me aceptaron contentos
Los besos que me brindaron
me quedaron muy adentro
Fui muy feliz asistiendo
y también participando
de los cursos
que en la EX_& se fueron dictando
con un fin que es muy loable
Recobrar importantes valores
muchos de ellos familiares
que por motivos diversos
y algunos demasiados cruentos
se fueron alejando
de los entrañables sentimientos
que tiempo “ha” existieron.
ENRIQUETA BARONE
16-11-07
Nadie me escribe poemas
Sin embargo los recibo
y me siento tan plena
Al encontrarlos escrito
en la mirada serena
de los alumnos que asisten
a los cursos de la escuela
En la mirada de esos jóvenes
advierto asombro al principio
más luego, hasta cariño
Como abuela me ofrecí
pues ése era el tema
y me aceptaron contentos
Los besos que me brindaron
me quedaron muy adentro
Fui muy feliz asistiendo
y también participando
de los cursos
que en la EX_& se fueron dictando
con un fin que es muy loable
Recobrar importantes valores
muchos de ellos familiares
que por motivos diversos
y algunos demasiados cruentos
se fueron alejando
de los entrañables sentimientos
que tiempo “ha” existieron.
ENRIQUETA BARONE
16-11-07
Barrias Marcos - Sperrazzo Alejandro
La noche llama
Miro hacia la lluvia y pienso que es mi reflejo cuando se esconde el sol. El silencioso bosque que me acompaña es como l o más profundo de mi ser y la oscuridad que posee el bosque es como soy: misterioso.
Las cosas no son como parece porque durante el día soy una persona tranquila, pero por la noche me convierto en otro ser semejante al ambiente.
Marcos Barrías
Alejandro Sperrazzo
Miro hacia la lluvia y pienso que es mi reflejo cuando se esconde el sol. El silencioso bosque que me acompaña es como l o más profundo de mi ser y la oscuridad que posee el bosque es como soy: misterioso.
Las cosas no son como parece porque durante el día soy una persona tranquila, pero por la noche me convierto en otro ser semejante al ambiente.
Marcos Barrías
Alejandro Sperrazzo
¡Grandes de la Vida!
¡Grandes de la vida!
Me recuesto sobre mi hamaca paraguaya, colocada entre dos árboles cipreses, y escucho los ruidos de la noche. ¡Parece una fiesta! Croan las ranas, el cric de los grillos. Parece todo un sueño virtual pero es real hasta el tintinear de las estrellas.
Cierro los ojos y percibo el aroma de los jazmines, de las hortensias, levanto mis manos y toco las hojas rústicas de los malvones.
¡Qué bueno estar en contacto con lo creado por alguien superior!
Marta Chimento
Benitez Mauricio
Marconi Ängel
Me recuesto sobre mi hamaca paraguaya, colocada entre dos árboles cipreses, y escucho los ruidos de la noche. ¡Parece una fiesta! Croan las ranas, el cric de los grillos. Parece todo un sueño virtual pero es real hasta el tintinear de las estrellas.
Cierro los ojos y percibo el aroma de los jazmines, de las hortensias, levanto mis manos y toco las hojas rústicas de los malvones.
¡Qué bueno estar en contacto con lo creado por alguien superior!
Marta Chimento
Benitez Mauricio
Marconi Ängel
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